Ética en musicoterapia

Juro por Apolo el músico, por Asclepio y por Higía, un momento,... Tal vez mejor Eco o Panacea sería mejor... ¡No, escogeré a Orfeo! ¡Así es, juraré por Orfeo!, ¡un verdadero musicoterapeuta! Y llamo a todos los dioses y diosas para que sean testigos de que cumpliré este juramento y compromiso lo mejor posible...

Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario.

Un juramento para los y las musicoterapeutas

¿Un "juramento órfico"? En mi opinión, un juramento para los musicoterapeutas podría comenzar de esa forma. Desde que trabajo en el campo de la musicoterapia, me he preocupado por la ética y las buenas prácticas con los pacientes y/o clientes.

Cuando trabajé como músico en un asilo de ancianos antes de realizar mi maestría en musicoterapia en Alemania, necesitaba una guía para saber lo que era ético y lo que no. Durante mi trabajo me topé con pacientes en estado vegetativo, estado terminal, así como con sus familiares que estaban enfrentando situaciones difíciles. En medio de estas situaciones el musicoterapeuta también debe tomar una postura ética.

La música no es inócua

La música también puede ser usada de manera inapropiada. El juramento hipocrático original dice: "Nunca cortaré a enfermos que sufran de cálculos". Es notable que los médicos griegos se abstuvieron de usar el bisturí para tratar pacientes. La música, al igual que un bisturí también puede ayudar a reabrir viejas heridas.

Fui testigo de una práctica por medio de la música con efectos negativos durante mi trabajo como músico en el asilo para ancianos antes mencionado. Al finalizar la hora de coro con los ancianos, la cual yo dirigía, un cuidador puso un CD con canciones populares alemanas. Cuando la música empezó a sonar, tuve la sensación de que era música alegre y que a los ancianos les gustaría cantar. Pero eso no ocurrió, por el contrario, una anciana rompió en llanto y dijo: "Eso es muy triste". Yo estaba confundido. ¿Cómo puede una canción tan animada sentirse triste? En el momento en que estaba con los ancianos, todavía tenía el coro pegajoso de la canción "en una pequeña ciudad polaca". Cuando llegué a casa empecé a buscar la canción y encontré la letra.

Era una canción que era cantada por soldados alemanes. Después descubrí que la anciana era de origen polaco. Al escuchar la canción posiblemente se habían abierto viejas heridas. Se podría decir que la canción era como un bisturí contaminado que cortaba la piel sin ningún tipo de anestesia.

También me gustaría mencionar otra experiencia con una paciente que padecía de Alzheimer la cual estaba completamente paralizada. Mi jefe me dio la orden de tocar música para ella. Cuando entré en su habitación, escuché música clásica en la radio. ¿Cómo se puede saber si siempre le gustó escuchar música clásica sino puede hablar ni expresarse de ninguna manera?. Tal vez haya sido una tortura para ella el escuchar música clásica, nunca lo sabré.

La música también puede ser usada como instrumento de tortura. Por supuesto, la música no puede compararse con una arma letal pero debemos ser conscientes de que tenemos algo que puede tener efectos tanto positivos como negativos en las personas.

Los musicoterapeutas también nos enfrentamos con dilemas éticos

Por último, un ejemplo de un dilema ético con un paciente en estado paliativo. "Sr. Pérez, puede venir la próxima semana para tocar de nuevo música tan hermosa", preguntó una paciente de cáncer terminal que a pesar de su agotamiento, era optimista sobre la posibilidad de seguir viviendo. ¿Cómo puedes decirle a una paciente que probablemente esté al borde de la muerte, que no puedes responder a esa pregunta con certeza? ¿Debería uno mentir entonces y decirle que volvería a tocar para ella?

No hay duda de que los musicoterapeutas también se pueden enfrentar a decisiones difíciles. Tal vez no siempre se tome la decisión correcta. Mantener los principios éticos en la musicoterapia sirve, por un lado, para un mayor reconocimiento de la profesión de la musicoterapia y, por otro, para asegurar que siempre se preste atención a la calidad de vida de los pacientes y/o clientes. De ser así, Orfeo podría estar orgulloso de habernos dado el poder de la música para sanar las heridas de los mortales.


Aníbal Pérez

Aníbal Pérez es magíster en musicoterapia de la Escuela Superior de Hamburgo (HfMT). En la actualidad trabaja como musicoterapeuta y podcaster en Alemania.

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